Líneas de trabajo
La implementación y consolidación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio en México representan uno de los cambios más significativos y ambiciosos en la historia del derecho penal del país. Este proceso, iniciado oficialmente con la reforma constitucional de 2008, no solo implicó una modificación de las leyes y procedimientos, sino también un cambio profundo en la cultura jurídica y en la forma de entender y ejercer la justicia penal.
La transición del sistema inquisitivo mixto al sistema acusatorio no fue simplemente un ajuste técnico o administrativo; fue un replanteamiento radical de los principios de justicia penal y la protección de los derechos humanos en México. Además, implicó un cambio cultural en la formación y actuación de los operadores del sistema de justicia penal: Jueces, fiscales, defensores públicos y abogados.
La reforma constitucional de 2008 representó un cambio en el sistema de justicia penal en México con el fin de adoptar un modelo más eficiente, transparente y respetuoso de los derechos humanos.
Para implementar o echar a andar la reforma constitucional se establecieron entre todas las instituciones que operan el sistema de justicia penal, varias líneas de trabajo: